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martes, 24 de junio de 2014

Los plásticos ahora podrán elaborarse con... ¿camarones?

Estados Unidos.- Los camarones ya no son solo comida.
De hecho, gracias a las investigaciones en la Universidad de Harvard en Estados Unidos, los pequeños crustáceos podrían ser el nuevo avance en plásticos.
  
Los investigadores del Instituto Wyss para la Ingeniería Inspirada en la Biología de la Universidad de Harvard hicieron experimentos con quitosano —el material de los caparazones de los camarones— y un compuesto de la seda al que se conoce como fibroína y los unieron a nivel microscópico. El resultado fue un material al que llaman shrilk (combinación de shrimp —camarón— y silk, seda): una sustancia que es notablemente maleable e increíblemente resistente.

"De hecho se siente como el caparazón de un bicho enorme o como una cutícula", dice Don Ingber, director del Instituto Wyss. "Puede ser muy fuerte en términos de resistencia a la tensión. Si los mojas se hacen más flexibles", agrega. "Podemos obtener una variedad de propiedades de los plásticos al cambiar la forma en la que los fabricamos".

Aunque la palabra plástico se aplica a cualquier sólido moldeable, se asocia con materiales hechos con petroquímicos, lo que es una bendición y una maldición al mismo tiempo. Los plásticos se hacen en tal cantidad que son baratos y versátiles, aunque la mayoría no es biodegradable.

De hecho, el tristemente célebre vórtice de basura del Pacífico —una vasta zona de basura suspendida en el océano Pacífico— se compone principalmente de desechos de plástico y ha provocado la muerte de peces, vida silvestre y ha desatado el caos en los ecosistemas locales.

Por otro lado, el shrilk es totalmente biodegradable, dice Ingber, algo necesario para que el producto tenga éxito.

"En medio del Atlántico y del Pacífico flotan continentes de plástico en los que los peces se enredan y mueren. No podemos seguir así", dice. "Creo que muchas personas buscan sustitutos para los plásticos que puedan tener las propiedades del plástico pero que sean totalmente biodegradables. Esto tal vez no resuelva todos los problemas, pero sentimos que es un primer paso".

El reto actual para el shrilk es que su producción sea eficiente en cuanto a costos. De acuerdo con Ingber, hay muchas materias primas —la industria de los mariscos siempre produce muchos desechos de camarón y "a veces tienen que pagar para que se los lleven"— pero aún hay mucho camino por recorrer.

"Tenemos que trabajar con los fabricantes reales que conocen los desafíos en cuanto a diseño, durabilidad y costo", dice Ingber. "Los materiales existen, el proceso de manufactura existe, en realidad solo se requiere integrarlos a la línea de producción".

Los investigadores dicen que hay mucho espacio para crecer, literalmente: el material del que se compone en shrilk es un fertilizante excelente.

"Son tan ricos en nutrientes que puedes poner semillas en el material triturado y crecerá una planta", dice Ingber.

Tal vez ocurra lo mismo con una parte nueva de la industria del plástico.

jueves, 29 de mayo de 2014

Analiza universidad de NY polución en DF


Ciudad de México.- Desde la semana pasada, en el Marron Institute de la Universidad de Nueva York (NYU, por sus siglas en inglés) se trabaja con 300 muestras de contaminantes que fueron recogidas en las zonas norte, centro y sur de la Ciudad de México.

Por primera vez desde que se miden las emisiones contaminantes en la capital, una institución trabaja para definir cuáles son los gases y partículas que flotan en el medio ambiente de la ciudad, las fuentes que los emiten y sus efectos en la salud pública.

Alejandra Rangel, especialista en Desarrollo Urbano de la NYU, detalló que el análisis que se lleva a cabo en los laboratorios del Marron Institute permitirá conocer el contenido de los filtros que ha recogido la Secretaría del Medio Ambiente del DF (Sedema), en los últimos 10 años.

“Nos enviaron 300 filtros del 2004 al 2014 de la Zona Metropolitana. En la Universidad de Nueva York tenemos una máquina que se llama XRS, que todavía no tiene la Sedema y que adquirirán a finales de año.

“Esta máquina analiza los filtros de calidad del aire y las micropartículas. Con esto puedes saber qué elementos hay en el aire y cómo han ido cambiando históricamente. También puedes identificar de manera muy específica las fuentes de contaminantes”, dijo la especialista.

Una vez que la Sedema reciba los resultados de los análisis, estará en posibilidad de identificar los tipos de gases y partículas contaminantes que emiten las industrias, los vehículos y los domicilios, y clasificarlos por su ubicación geográfica para mapearlos.

El Marron Institute de la NYU reconoció que el Sistema de Monitoreo Atmosférico (Simat) a cargo de la Sedema es una red robusta que permite monitorear el comportamiento de los contaminantes en la Zona Metropolitana del Valle de México.

No obstante, a consideración de Kevin Cromar, especialista en los efectos de la contaminación para la salud de esa institución, aún no cuenta con los medios tecnológicos para analizar y procesar la información que recogen las 68 estaciones de monitoreo que integran el Simat.

En consecuencia, y a pesar de los esfuerzos que se han llevado a cabo en la ciudad para mejorar la calidad del aire, todavía no es posible desarrollar políticas públicas dirigidas para problemas específicos vinculados a la contaminación de la ciudad.

“Se tiene mucha tecnología para monitorear la calidad del aire, en eso en México se tiene alta tecnología. Lo que creemos es que hay mucha oportunidad en el uso de esos resultados científicos para cambiar la política pública y para dar pasos hacia una mejor calidad del aire.

“Creemos que con la tecnología tan sofisticada como la que se tiene y con nuestro apoyo se pueden hacer políticas más específicas y por ejemplo, señalar los horarios para una fábrica de hule que identifiquemos como contaminante o fijar cuotas adicionales”, señaló Rangel.

Por lo pronto, las 300 muestras se encuentran ya en fase de análisis, una vez que la Universidad de Nueva York calibró la máquina XRS para que estuviera en condiciones de recibir los datos del aire de la capital, y después de dos meses se obtendrán los primeros resultados.

“Los siguientes pasos a futuro serían los de entender cómo afecta la calidad del aire en la salud de la población. Empezar a tener datos de si en los días de alta contaminación hay más ingresos a hospitales por problemas respiratorios o cardiacos, este tipo de medidas”, adelantó la especialista.

El envío que hizo la Sedema a la NYU forma parte de un piloto de colaboración e investigación gratuitas entre ambas entidades, para que, una vez que la Secretaría compre la tecnología necesaria, lleve a cabo el análisis de la totalidad de las muestras producto de su red de monitoreo.

Rangel detalló que el proyecto entre la Sedema y la NYU forma parte de un convenio que surgió de la inquietud de investigadores del Marron Institute que buscaban analizar la situación medioambiental en ciudades con grandes concentraciones humanas.

*Fuente: Excelsior