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domingo, 30 de noviembre de 2014

Ella no ha producido basura en dos años y así es como vive



¿Qué pasaría si pudieras vivir sin generar basura? ¿Lo harías? Quizás pienses que no es posible, pero esta joven ya lleva dos años sin generar basura y quiere compartir su experiencia con el resto del mundo para que aprendan que reducir drásticamente nuestros desechos no es tan difícil como se cree –de hecho ya vimos el caso del restaurante sin basura que es un éxito–.
 
Pero ¿cómo podríamos hacer esto de forma individual? y ¿podría hacerse fácilmente sin dejar de lado mucho de lo que amamos y las comodidades modernas? La historia de Lauren Singer te dará una idea de cómo ella vive y qué hace para no producir desechos. Su historia no es lo que esperarías.

Ella comienza su relato así: “Mi nombre es Lauren. Tengo 23 años, vivo en la ciudad de NY y no produzco basura. Es verdad. No hay un basurero, ni desechos. Nada. Sé lo que estás pensando. Esta chica debe ser una hippie total. O una mentirosa. O no es real. Pero puedo asegurarles que no soy ninguna de esas cosas. Bueno, excepto que soy real. Pero no siempre viví una vida a la que podrías llamar como “cero desechos””.

La inspiración de Lauren comenzó hace tres años, cuando estaba estudiando  Estudios Ambientales en la Universidad de Nueva York. Ella protestaba apasionadamente sobre las grandes petroleras y quería hacer lo que pudiera para ayudar a generar un impacto positivo en el medio ambiente. Aunque de entrada podrías pensar que ella es probablemente una “hippie” o una “abrazadora de árboles” que no vive una vida normal, cuando prestas atención a su historia no solo encuentras que ese no es el caso, sino que también –dado su experiencia– podríamos estar todos haciendo lo mismo. Solo requeriría un poco de disciplina y un cambio de hábitos.

Su pasión por el medio ambiente fue desafiada en gran medida un día cuando notó, al abrir su nevera que casi todos los productos en el estaban envueltos o guardados en algún tipo de envase desechable. Ahí estaba ella, la chica “verde” siendo, como ella se llama a sí misma “una hipócrita” porque estaba escogiendo vivir su vida de una manera que no era ni verde ni sustentable. Así que decidió eliminar el plástico de su vida.

Y ahora ella ha decidido compartir su experiencia sobre cómo pasó de ser una consumidora promedio a eliminar la basura de su vida. Usa esto como inspiración y ve si puedes comenzar a hacer lo mismo. Ella resume aquí muchos detalles de lo que hizo. Ve si puedes implementar esto en tu vida, yo misma voy a comenzar a hacer un plan para tener un menor impacto medio ambiental también.

Su viaje a cero basura
“¿Cómo pasé de cero plástico a cero basura?” 
Primero, dejé de comprar productos envasados y comencé a llevar mis propias bolsas y jarros para llenarlas con productos a granel en el supermercado. Dejé de comprar ropa nueva y comencé a comprar sólo cosas de segunda mano. Continué haciendo mi propio cuidado personal y aprendí a preparar mis productos de limpieza y belleza. Reduje significativamente mis posesiones al vender, donar o regalar las cosas superfluas de mi vida tales como todas menos una de mis seis idénticas espátulas, 10 pares de jeans que no había usado desde la secundaria y un trillón de artículos decorativos que no tenían ningún significado para mí en lo absoluto.

Lo que es más importante, comencé a planear potenciales situaciones que podrían generar desperdicios. Comencé a decir “NO” a cosas como bombillas en mis cocktails en bares, a bolsas de plástico o papel en tiendas y a recibos. Por supuesto, esta transición no sucedió repentinamente un día. Este proceso tomó más de un año y requirió mucho esfuerzo. La parte más difícil fue mirarme duramente a mí misma –una especialización en estudios ambientales, el brillante faro de la sustentabilidad– y comprender que no vivía de una forma que se correspondiera con mis valores.

Comprendí que aunque sinceramente me importaban muchas cosas, no estaba personificando mis filosofías. Una vez que acepté eso, me permití a mí misma cambiar, y desde ese momento mi vida ha sido mejor cada día. Aquí hay algunas maneras en las que mi vida ha mejorado desde que soy una persona libre de basura:

1. Ahorro dinero
Ahora hago una lista de compras cuando voy al supermercado, lo que significa estar preparada y no tomar artículos costosos impulsivamente. Adicionalmente, la compra de alimentos a granel significa no pagar por el embalaje. Cuando se trata de mi vestuario, no compro ropa nueva; compro en tiendas de segunda mano, por lo que obtengo mi ropa a un precio muy rebajado.
 
2. Me alimento mejor
Desde que compro alimentos no envasados, mis opciones de comida no saludables son realmente limitadas. En vez, me alimento de muchas frutas y vegetales orgánicos, granos enteros a granel y legumbres, así como mucha comida local de temporada, dado que mercados de agricultores ofrecen increíbles productos no envasados.

3. Soy más feliz
Antes de adoptar mi estilo de vida sin basura, me encontraba a mí misma corriendo al supermercado antes de que este cerrara porque no había comprado adecuadamente, ordenando alimentos a domicilio porque no tenía comida, siempre yendo a la farmacia para comprar este exfoliante o esa crema y limpiando constantemente porque tenía demasiadas cosas.

Ahora, una típica semana en mi vida involucra un viaje al supermercado para comprar todos los ingredientes que necesito. Este viaje no es solo para alimentos, sino también para productos de limpieza y belleza, dado que todas las cosas que uso ahora pueden hacerse con ingredientes simples y cotidianos. No solo es más fácil y libre de estrés, también es más saludable ¡Sin químicos tóxicos!.

Nunca anticipé que elegir activamente no producir desperdicios haría que aumentara mi calidad de vida. Solo pensé que significaría no tener que sacar la basura. Pero lo que en un comienzo fue una decisión sobre estilo de vida, se convirtió en un blog Trash is for Tossers (La basura es para los que la arrojan, en español) que se convirtió en el catalizador que me llevó a conversar con personas interesantes, de intereses similares y hacer amigos.

Ahora Lauren ha decidido renunciar a su gran empleo obtenido después de su graduación como gerente de Sustentabilidad para el Departamento de Protección Medioambiental de Nueva York, para empezar su propia compañía de cero desperdicios, The Simply Co., donde elabora y vende productos que ha aprendido a producir a lo largo de estos dos años. 

“No comencé a vivir este estilo de vida para hacer una declaración –comencé a vivir de esta forma porque vivir una vida de cero desperdicios es, para mí, la mejor manera que sé cómo vivir que se alinea con todo en lo que creo”.

jueves, 24 de julio de 2014

Construyen una casa con basura



Reino Unido.- "No existe nada que sea basura: sólo se trata de materiales colocados en el lugar equivocado". Con esta idea en mente —es decir, la base del concepto y la aplicación de la teoría del reciclaje—, un estudio de arquitectura inglés ha construido una casa con basura y materiales de desecho, la primera de este tipo que se edifica en el Reino Unido. 

La Waste House (Casa Basura) está instalada en el campus de la Universidad de Brighton, donde da clase el arquitecto responsable de la idea, Duncan Baker-Brown (1964), codirector del estudio BBM Designs, que se dedica al desarrollo de proyectos de diseño sostenible. 

Aunque la edificación se dedicará a fines pedagógicos de difusión del reciclaje aplicado a la construcción —puede ser visitada libremente—, la idea de los promotores es que sea una prueba palpable de que es posible reutilizar residuos y materiales sobrantes o descartados para levantar edificaciones perfectamente diseñadas, aisladas y construidas. 

Todos los materiales, bajos en carbono 
El proyecto es el primer edificio estable del Reino Unido edificado casi íntegramente con basura —el 85% de la casa— y con todos los materiales bajos en carbono. 

Los promotores van a probar ahora el comportamiento de la construcción y su rendimiento energético durante los próximos años con la ayuda de técnicos del departamento de Ciencias e Ingeniería de la universidad, que ha abierto al público las dos plantas de la Casa Basura como centro de difusión del reciclaje y las ofrece también como local de reuniones sociales y comunitarias, para debates o como estudio artístico. 

La construcción fue ejecutada por 253 estudiantes, aprendices y voluntarios Para la construcción —con una planta de 7,6 metros ancho y otros tantos de largo y una altura de 5,3— fueron necesarias 2.507 persona-día (unidad que equivale a un día de trabajo ininterrumpido de un trabajador medio), el 97,5% de las cuales fueron ejecutadas por 253 estudiantes, aprendices y voluntarios. 

El material empleado fue aportado gratuitamente por empresas y particulares y recogido y trasladado al solar por los más de 700 escolares que colaboraron con el proyecto. 

Regalados por la empresa de limpieza de Gatwick 
En la casa, cuyos cimientos fueron realizados por aprendices de una empresa de construcción, se emplearon 19.800 cepillos de dientes usados como aislamiento de pared —la mayoría regalados por la empresa que se dedica a la limpieza del aeropuerto londinense de Gatwick—. 

También para material aislante sirvieron las dos toneladas de pantalones vaqueros de denim regalados por empresas de confección, 4.000 cajas de DVD, otras tantas cintas de vídeos VHS y 2.000 disquetes flexibles de ordenador. 

Neumáticos usados convertidos en membranas de goma para sellar el techo Los implicados en la Casa Basura —que fue diseñada durante tres meses en las aulas de la universidad de Brighton y ejecutada a lo largo de un curso académico— no dijeron que no a ninguna cesión o regalo de las empresas, negocios, comercios o particulares de la zona. 

Usaron rollos de empapelado, folios y contrachapado usados, una cocina con su encimera que habían pertenecido a un bar-cafetería y neumáticos de automóviles (que, convertidos en membranas de goma, sirvieron de acabado y sellado para el techo). 

Alfombras viejas convertidas en tejas 
Otros materiales reutilizados fueron un lote de madera blanda sobrante de un aserradero, 600 pancartas de vinilo para hacer membrana de control de vapor para envolver la casa, 2.000 pedazos de alfombras usadas (que son las tejas colgantes de las paredes exteriores), pintura de segunda mano, 7,2 metros cúbicos de poliestireno de embalaje viejo, 2.000 pernos también usados... 

Otra forma de reutilizar los excedentes en lugar de tirarlos en un vertedero El arquitecto de la Casa Basura define su idea como "una provocación" para demostrar que es necesario un "cambio radical" en la forma de uso de los materiales y una llamada de atención a las empresas de construcción para que apuesten por reutilizar los materiales sobrantes o usados. 

"Tiene que haber una forma de almacenar y reutilizar los excedentes en lugar de tirarlos en un vertedero", señala Baker-Brown.
 

*Fuente: 20minutos.es

jueves, 3 de julio de 2014

Crean combustible a partir de bolsas de plástico

Australia.- Un equipo de científicos usa bolsas de plásticos, componentes de computadoras viejas o equipamiento de laboratorio para aprovechar su composición basada en el petróleo, reciclarlas y obtener combustible líquido. 

A diferencia de otros intentos de llevar a cabo esta transformación de un modo factible a nivel comercial, en esta ocasión se podrían haber superado problemas técnicos que impedían lograrlo no sólo en el laboratorio, sino también a gran escala. 

Las conclusiones del estudio, publicadas en la revista Fuel Processing Technology, revelan resultados satisfactorios a partir de la conocida técnica de la pirólisis -degradación térmica en atmósferas sin oxígeno-, para lograr una degradación química del plástico a partir de la que se crea combustible líquido similar al gasoil. 

Un uso práctico
En esta ocasión, ese combustible obtenido se ha dividido en diferentes productos derivados del petróleo para facilitar su uso práctico. Según explica Brajendra Kumar Sharma, director del estudio, la mezcla de dos tipos distintos destilados equivale al diésel puro. 

Se trata, en resumen, de conseguir combustibles a imagen y semejanza de los que se vienen utilizando actualmente para así darles salida directa al mercado, pudiendo incluso mezclarse con los convencionales. Pero, todavía están trabajando en esto. 

En efecto, aunque los resultados son fantásticos y el camino a seguir está muy claro, todavía se ha de perfeccionar la eficiencia del proceso para que los precios sean competitivos. 

Resultados hasta ahora
Por lo pronto, se obtienen 700 gramos de combustible líquido por cada kilogramo de plástico, una relación que hay que ajustar en función del costo del proceso, pues en lo que respecta a la limpieza ambiental ya se han conseguido los resultados esperados. 

Los investigadores fueron capaces de combinar hasta un 30 por ciento de su gasolina derivada del plástico en el diésel normal, “y no se encontraron problemas de compatibilidad con el biodiésel”, apuntó Kumar Sharma.

Aun así, usar y tirar menos bolsas de plástico sigue siendo la opción más sostenible. 

El proceso. Los químicos Achyut Kamar Panda y Raghubansh Kumar Singh desarrollaron una tecnología comercial viable para la transformación de LDPE (polietileno de baja densidad) utilizado en la fabricación de las bolsas y botellas de plástico en combustible. 

Calientan la basura plástica entre los 400°C y 500°C utilizando caolín como catalizador. En este proceso las largas cadenas del polímero plástico se rompen en una fase conocida como descomposición termocatalítica y se forman grandes cantidades de moléculas ricas en carbono.

Usando la técnica analítica de cromatografía de gases, junto con el espectrómetro de masas, los expertos se dieron cuenta de que el resultado era fuel líquido, principalmente parafina y olefina de 10 y 16 átomos de carbono, muy similar al fuel convencional. 

A Suecia se le acabó la basura para reciclar y ahora la importa

Suecia.- Si una autoridad sueca paseara por zonas de América Latina donde abundan los montículos de basura pensaría que el dinero está botado en las calles. En Suecia, la basura es un recurso que se transforma en energía. El 96% de los desperdicios se recicla o se deriva a las plantas de incineración. Gracias a esto, un cuarto de millón de hogares se abastece de electricidad y el 20% goza de calefacción. Sus rellenos sanitarios reciben un escaso 4% de todo lo que los suecos desechan. 
 
De acuerdo con Avfall Sverige, la institución sueca encargada de gestionar los residuos,el éxito del sistema de reciclaje ciudadano está presentando una desventaja: escasea la basura para producir aun más energía. Por eso, la solución ha sido importarla desde Noruega mediante un convenio por el que ambos países se benefician.

A Noruega le resulta más rentable pagarle a Suecia para que se lleve 800.000 toneladas de residuos que procesarlos en el propio país. Y a Suecia le cae como anillo al dedo recibir el desecho para continuar generando más energía para sus habitantes.

Suecia se anticipó a otros países en la transformación de basura en energía, pues inició en la década del 70 la expansión de las plantas de incineración. Una década más tarde fueron pioneros también en la reducción de emisiones, producto de esta incineración. Actualmente, han logrado reducir entre el 90% y 99% de las emisiones, mediante técnicas especiales que benefician el medio ambiente. Y todo gracias al reciclaje.

Conciencia ciudadana
Pero esta maravilla no es gratuita. Los suecos carecen de pereza si de reciclar se trata. Las campañas que décadas atrás inició el gobierno dieron buenos resultados, y hoy hogares y vecindarios mantienen la cultura de separar sus desperdicios como un hábito, o más aun, como un acto reflejo. 

No es extraño que el área de los edificios donde los vecinos depositan su basura esté dotada de varios contenedores. Ellos no se limitan a tres categorías, sino que tienen varios recipientes más hasta donde van a parar los desperdicios que cada familia previamente separó.

En las casas separan orgánicos, metales, pilas, vidrios de color, vidrios transparentes, plástico duro, plástico blando, cartón y Tetra Pak, papeles, periódicos y revistas.

Y aunque ese hábito se observa en todo el país, el caso de la ciudad de Borås, con 64 mil habitantes es notable. Sus autoridades empezaron a tomar en serio la gestión de residuos en 1995, y ahora comprueban el beneficio de ese plan.

La mayoría de hogares y establecimientos comerciales; así como la flota de 60 buses de transporte público se abastecen de la energía generada por el aprovechamiento de residuos que llega al 99% en esa ciudad. Además, los habitantes de Borås pagan 50% menos de cuenta de luz y 20% menos en el boleto de transporte público. 

En cuanto al reciclaje de desperdicios electrónicos y eléctricos, Suecia también es líder.
Cada ciudadano sueco recicla 16 kilos de este material al año; desde refrigeradoras, televisores, cámaras, computadoras, etc. El destino de ese material es la manufactura de nuevos productos.
Este sistema se llama Elretur y se realiza en colaboración con los municipios, quienes han dispuesto cerca de 1.000 puntos de colecta en todo el país.

Según cifras de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), en todo el mundo se de-sechan 40 millones de toneladas de chatarra electrónica anualmente. Muchos de estos productos fueron manufacturados con metales como el oro, la plata o el platino y su recuperación podría generar un buen retorno económico.

El Programa Medioambiental de Naciones Unidas (UNEP) calcula que en China se deja de aprovechar 4 toneladas de oro y 28 toneladas de plata cada año. 

lunes, 23 de junio de 2014

El método noruego para convertir basura en energía

Olso, Noruega.- Olvídense del carbón, la nafta, incluso de la energía nuclear. La bolsa de la basura llena de desperdicios del hogar se convirtió en Noruega en una de las fuentes de combustible.
 
Traten de imaginar el olor que hay cuando pasa el camión de la basura en un caluroso día de verano. Ahora multipliquen ese olor por mil. Eso es lo que se siente dentro de las instalaciones de la planta de recuperación de energía más grande de Noruega, la planta Klemetsrud. Un gran espacio de concreto lleno de basura. Aquí es donde los residuos expulsados por millones de hogares de Noruega, el Reino Unido y en otros lugares se convierten en calor y electricidad para la ciudad de Oslo.

La basura es preseleccionada. Todo lo que se puede reciclar ha sido sacado ya. Sin embargo, todavía quedan más de 300.000 toneladas cada año. Ellos no lo ven como un residuo, lo ven como energía. “Cuatro toneladas de residuos tienen la misma energía que una tonelada de combustible“, dice Pal Mikkelsen, director de la agencia Waste-to-energy -basura para energía, en español-, en Oslo. “Es una gran cantidad de energía y nosotros usamos muy poca energía para transportarla“, agrega.

Mikkelsen asegura que una tonelada de combustible de petróleo podría calentar una casa durante un año y medio. En otras palabras, tomen una pequeña parte de la carga máxima de un camión recogedor de basuras británico, cargado en las ciudades de Lees o Bristol. Conviértalo en energía aquí y podrá calentar una casa en Oslo durante medio año. El proceso es simple. Los residuos, tonelada por tonelada, caen en un incinerador. La temperatura se eleva a 850 grados.

No todo se quema. Quedan latas viejas y algunos resortes de colchones entre las cenizas y metales –que luego se reciclan-, y mucho calor.El calor hierve el agua. El vapor impulsa una turbina que produce electricidad. Y el agua hirviendo se canaliza hacia fuera de la planta, a las casas y las escuelas públicas de todo Oslo.

Lo que significa que el gerente técnico de la escuela Bjoernholt Agnar Andersen, ya no tiene que preocuparse más por el suministro de combustible durante el duro invierno noruego. “No tenemos que pensar en los aceites combustibles o en los combustibles fósiles. Están siendo eliminados de la última escuela este año“, dice Andersen. Con la capacidad completa la planta proveerá de calor y electricidad a todas las escuelas de Oslo y calor a 56.000 hogares. “Hemos creado sobrecapacidad en las plantas de Noruega y Suecia. Y ahora dependemos de producir más y más basura“.

Así, Oslo recibe dinero por recibir la basura y obtiene además la energía a partir de ella. La revolución de conversión de residuos en energía también se puede escuchar en las calles de la capital noruega, con el bus número 144. Está alimentado por biogás creado a partir de la materia orgánica en descomposición de la ciudad. Un kilogramo de residuos de alimentos produce la mitad de un litro de combustible. Con todos los residuos orgánicos que tienen podrían darle energía a 135 buses durante un año entero en Oslo. Si este proyecto fuera replicado en toda Europa Pal Mikkelsen cree que haría una gran diferencia.

Con los estrictos controles de limpieza de gases productos de la combustión, Oslo cree que convertir basura en energía ayudará a reducir a la mitad las emisiones de carbono en los próximos 20 años, haciendo de la ciudad en una de las ciudades verdes del planeta.


*Fuente: Buendiario.com

lunes, 14 de abril de 2014

La 'chancla' que tú tiras, hay alguien que la puede convertir en arte...

África.- Si paseas a lo largo de la costa este de África y por casualidad te encuentras con una manada de elefantes con rayas brillantes, rinocerontes del color del fuego y una torre de jirafas de colores locos, no entres en pánico: no estás alucinando… ni te has topado con una nueva especie psicodélica, lo siento. 

No, de hecho este es el animado reino de unos hábiles artesanos que transforman los desechos nocivos en felicidad colorida… una sandalia a la vez.

Ocean Sole es una empresa keniana de reciclaje que ha creado divertidas obras de arte y moda con desechos de sandalias y otros restos de plástico: montones de basura que acaban en las playas de Kenya.

Dentro de su taller en Nairobi, las viejas sandalias y otros trozos contaminantes de hule recolectados son transformados en animales de juguete, cortinas deslumbrantes, collares intrincados e incluso esculturas de tamaño natural. Las divertidas creaciones son vendidas localmente y en decenas de zoológicos, acuarios y tiendas en unos 20 países de todo el mundo.

"Es una solución comercial al problema global de la contaminación marina", dijo Julie Church, cofundadora de Ocean Sole. "Hace que la gente piense en el océano y en sus lazos con las vías fluviales… y lo hacemos por medio de un negocio".

Amenaza ambiental
Como muchos otros países en desarrollo, las sandalias son el calzado predilecto de millones de personas en Kenya. Son baratas y convenientes, las usan niños y adultos, así como montones de turistas que visitan las playas de arena blanca del este de África.

Sin embargo, una vez que las sandalias llegan a su fin, el omnipresente calzado a menudo se embarca en otro viaje más nocivo.

Cada año, los sistemas de desagüe, ríos y canales arrastran montones de sandalias rotas desechadas en ciudades y aldeas hacia las costas de Kenya. Al mismo tiempo, incontables sandalias no degradables y otros plásticos terminan en las mismas costas, arrastrados por las poderosas corrientes provenientes de sitios tan remotos como China e Indonesia.

Los desechos no solo arruinan la belleza natural del entorno, sino que son un gran riesgo para la fauna que vive allí.

"La contaminación en nuestras vías fluviales es un gran problema", dijo Church, quien nació y creció en Kenya. "Los ríos están obstruidos con plásticos, hule y todo lo demás", agregó. "Cuando la gente dice que el océano es una sopa de plástico, realmente lo es porque este material no desaparece… simplemente se rompe en trozos más y más pequeños. Los peces, las ballenas y los tiburones lo digieren y tarde o temprano terminará en nuestra cadena alimenticia".

Negocio, no asistencia
La inspiración para fundar Ocean Sole llegó en 1997, cuando Church, que en ese entonces era conservacionista del mar, empezó a trabajar en un proyecto de conservación de tortugas en la remota isla de Kiwayu, cerca de la frontera de Kenya con Somalia.

Mientras estaba allá, Church se sorprendió de ver playas hermosas llenas de miles de objetos de plástico que dañaban el ambiente e impedían que las tortugas llegaran a sus sitios de anidación.

Sin embargo, Church también notó con curiosidad y fascinación que los niños de la localidad usaban estos desechos marinos —sandalias y basura que encontraban junto al mar— para crear sus propios juguetes.
Esto despertó una idea en la mente de Church: ¿Qué pasaría si pudiera emprender un proyecto que ayudara a limpiar la playa
y a impulsar el desarrollo de la comunidad? Inspirada por las creaciones improvisadas de los niños, Church animó a las mujeres de la localidad a recolectar, lavar y procesar las sandalias desechadas y a transformarlas en artefactos coloridos para ganar dinero.

"Iniciamos un programa menor allá", relató Church, "Con esta idea de relacionar la conservación con el desarrollo".

Transformar el hule y cambiar las actitudes
Lo que inició como una iniciativa de medio tiempo —que originalmente llamada UniquEco— ha sido transformado en un negocio regular y floreciente.

Ocean Sole, que actualmente emplea directamente a más de 70 personas, pretende reciclar 400,000 sandalias cada año. Trabaja con más de 10 proveedores que recolectan el material en las costas de Kenya y en las vías fluviales en Nairobi y sus alrededores para después entregarlo en el taller de la empresa.

Allí, los empleados de Ocean Sole revisan a diario las grandes bolsas llenas de sandalias rotas para seleccionar las que usarán para sus creaciones. Luego, los artesanos limpian las sandalias y las separan por color. Luego, las cortan, moldean y lijan mientras las transforman en creaciones llamativas.

"Nos concentramos principalmente en animales", dijo Church. "Nuestro objetivo son los zoológicos, acuarios y museos de todo el mundo… hemos hecho eso porque eso es lo que nos sale bien en este momento, pero también estamos explorando otros productos".

Church considera que Ocean Sole es "un medio para un fin", una forma más eficaz de difundir su mensaje ecológico que cuando era conservacionista del mar.

"Mi objetivo es provocar cambios en la forma en la que la gente vive y en la forma en la que la gente entienda el mundo y sus conexiones", dijo.

"Ciertamente relacionado al océano, hacerlo a través del negocio de reciclar hule que flota", prosiguió, "y hacerlo de una forma independiente, relativamente sostenible y madura en la que tienes un mercado y un buen producto, tienes que ser comercial", agregó.

"Creo que solo si tenemos éxito comercialmente podremos triunfar y cumplir realmente con nuestro objetivo, que es crear cambios en las actitudes y en los estilos de vida".

*Fuente: Planeta CNN 

sábado, 12 de abril de 2014

Arte reciclado: Esculturas hechas con basura hallada en el Everest

Nepal.- Todos los años cientos de montañistas llegan a Nepal con la intención de escalar el Everest y las otras 14 montañas que posee el país: los desperdicios y residuos que dejan a su paso es la materia prima de la iniciativa artística que se acaba de presentar. 

Todos los años cientos de montañistas llegan a Nepal con la intención de escalar el Everest y las otras 14 montañas que posee el país: los desperdicios y residuos que dejan a su paso es la materia prima de la iniciativa artística que se acaba de presentar.

Las esculturas presentadas por la agrupación de arte Da Mind Tree van desde una bombona con alas hasta un barco creado a partir de una cocina de gas- se exponen estos días en el hotel Boutique Meconopsis, en el extrarradio de la capital nepalí, después de que la semana pasada se exhibieran en Katmandú.

La labor de recolección de basura la lleva a cabo la Asociación de Escaladores del Everest (ESA, en inglés), que entre 2011 y este año han limpiado la montaña de 10 toneladas de residuos.

Parte de los beneficios de la venta de las obras de arte, cuyos precios van desde los 14 dólares hasta los 2.310 dólares, irán destinados a la Asociación de Escaladores del Everest para financiar nuevas campañas de limpieza.