Red Española de Ciudades Inteligentes
En el año 2011 comenzó a gestarse la Red Española de Ciudades Inteligentes
(RECI), y en el año 2012 se constituye formalmente. En estos momentos
está presidida por el alcalde de Santander, Íñigo de la Serna.
La RECI está formada por 49 ciudades: A Coruña, Albacete, Alcalá de
Henares, Alcobendas, Alcorcón, Alicante, Alzira, Aranjuez, Ávila,
Badajoz, Barcelona, Burgos, Cáceres, Castellón, Córdoba, Guadalajara,
Elche, Fuengirola, Gijón, Huelva, Las Palmas de Gran Canaria, Logroño,
Lugo, Huesca, Madrid, Majadahonda, Málaga, Marbella, Móstoles, Motril,
Murcia, Palencia, Palma de Mallorca, Pamplona, Ponferrada, Oviedo,
Rivas-Vaciamadrid, Sabadell, Salamanca, Santander, Segovia, Sevilla,
Tarragona, Torrejón de Ardoz, Torrent, Valencia, Valladolid,
Vitoria-Gasteiz y Zaragoza.
El objetivo de la red es el
intercambio de experiencias y el trabajo conjunto para conseguir
desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida
de los ciudadanos. Entre los aspectos sobre los que se inciden están:
el ahorro energético, la movilidad sostenible, la administración
electrónica, la atención a las personas o la seguridad.
Ventajas e inconvenientes de las Smart Cities
Las Smart Cities constituyen procesos constantes de mejora en el que
los distintos agentes involucrados, sobre todo los usuarios, las
administraciones públicas y las empresas tecnológicas están fuertemente
comprometidos.
Entre sus principales está la denominada
geolocalización o bien la posibilidad de hacer un trámite telemático,
que produce ahorros de atención física en una administración, además de
servir más eficientemente con la información necesaria en cualquier
momento y lugar gracias a la tecnología. El ciudadano obtiene el
beneficio de ser atendido de forma más rápida y más eficaz y además
evita el transporte innecesario, que se traduce en la reducción de CO2.
Por otra parte, los proyectos de "ciudades inteligentes" en el mundo
son incontables y no existe un único modelo, de algún modo se podría
englobar la mayoría de ellos en las siguientes categorías:
Medio-ambiente, Urbanismo, Eficiencia y gestión energética, Sanidad y
atención personal, Entornos de negocio y ‘economía del conocimiento’,
Transporte y movilidad urbana, e-Gobierno y participación ciudadana, y
Turismo y actividad cultural.
Sin embargo, el inconveniente
puede ser la financiación por parte de la administración, ya que se
requiere una inversión importante en tecnología. Al mismo tiempo hay que
controlar la cantidad de residuos tecnológicos que se producen, y
evitar las posibles "brechas tecnológicas"
entre unas ciudades y otras, al no poder asumir determinados costes de
inversión y mantenimiento de determinados sistemas y tecnologías.